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Por María del Sol Tamargo Hernández
Durante años elegí el gran angular casi por instinto. Quería que cupiera todo: la belleza del lugar, el movimiento, la historia que estaba imaginando. Mi entusiasmo encontraba espacio en el encuadre. Con el tiempo empecé a reconocer algo más íntimo en esa elección: mi velocidad, mi deseo de mostrar y mi necesidad de ser vista.
Cuando volví a mirar mis fotografías, encontré mi propia historia.
De esa búsqueda nació El Artista · El revelado del alma a través del lente, mi libro de autoconocimiento a través de la fotografía. Lo escribí para compartir lo que fui aprendiendo sobre mí mientras aprendía a crear.

La cámara me dio una manera de acercarme
Alrededor de los diez años tomé prestada una cámara de mi papá y me fui al parque a fotografiar a otros niños. La cámara estaba vacía. Aquellas imágenes existían en mi juego, y aun así el encuentro era real: con una cámara en las manos podía acercarme y participar.
A los quince años, mi tío Litos me regaló una réflex. Mi madre me inscribió en el Instituto Cultural Cabañas y el taller disponible era de revelado de diapositivas a color. Recuerdo la emoción de ver aparecer lo que había producido. Había belleza y yo había participado en hacerla visible.
Muchos años después, un barco hundido me llevó de regreso a otro cuarto oscuro, esta vez dentro del mar. Sobre aquella estructura crecían corales naranja. La vida encontraba dónde florecer. Ese encuentro dio origen a La Catrina Sirena y a una investigación artística que transformó mi manera de vivir.
Cuatro lentes, cuatro maestros
La distancia desde la que fotografío cambia lo que entra en una imagen y mi relación con aquello que miro. En mi recorrido, cuatro distancias focales fueron adquiriendo el carácter de maestros:
- 14 mm · El Ayudador. La amplitud, el impulso de abarcar y la velocidad con la que quería llevarme una escena completa.
- 35 mm · El Puente. La versatilidad y el paso del mundo hacia la persona.
- 50 mm · El Sabio. La posibilidad de elegir, soltar lo que sobra y mirar hacia dentro.
- 85 mm · El Corazón. Permanecer, darle tiempo al encuentro e ir al fondo.
Estos nombres cuentan mi experiencia. Cada lector puede observar sus propias preferencias y descubrir qué ocurre al ensayar una distancia distinta. Del 14 al 85, mi mirada fue encontrando otro ritmo.
Tierra, Agua, Fuego y Aire en el proceso creativo
Los elementos me ofrecen un lenguaje para explorar lo que sucede al crear. Reconozco la Tierra cuando necesito sostén, estructura y paciencia para terminar una obra. El Agua me recuerda la sensibilidad y la escucha que hacen posible un vínculo. En el Fuego encuentro el deseo de comenzar y la voluntad de continuar, junto con el aprendizaje de mis límites. El Aire abre la imaginación, el juego y las nuevas perspectivas.
En el libro comparto este mapa desde mi formación y mi experiencia artística. Las historias de la Catrina Sirena lo llevan al cuerpo: lo que sentí, las decisiones que tomé y lo que pude comprender al volver a mis imágenes.
La atención también se practica
Mientras fotografío puedo observar mi respiración, la prisa con la que decido y mi capacidad de escuchar a la persona frente a mí. Elegir un lente se convierte entonces en una ocasión para reconocer cómo llego al encuentro y explorar otra manera de estar.
Así abordo la autorregulación en El Artista: como una práctica de atención a mi estado interior y a mis elecciones. La relación entre lentes y experiencia emocional es parte de mi método artístico; cada persona la explora desde su propia vivencia.
Con cámara y con la mirada
El recorrido puede vivirse con una cámara, con un teléfono o desde otra disciplina creativa. Propongo dos rutas, Con Cámara y Con la Mirada, para llevar la exploración a las herramientas que cada persona tiene.
También acompañan el camino dos series: Cómo me veo, dedicada al autorretrato, y Te veo, te aprecio, al encuentro con alguien que elige participar. La obra y la relación crecen juntas cuando hay escucha y acuerdos sobre las imágenes.
Puedes comenzar volviendo a una fotografía tuya que siga llamándote. Recuerda cómo estabas cuando la hiciste, qué querías expresar y qué elegiste dejar dentro del encuadre. Dale espacio a lo que esa imagen todavía tiene para revelarte.
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El libro digital está disponible en español, inglés, francés y portugués.
María del Sol Tamargo Hernández
The Godmother
